¿Cómo consiguen las sectas someter a sus miembros?

Omar Saldaña

Doctor en Psicología especializado en abuso psicológico aplicado en grupos. Docente e investigador del Departamento de Psicología Social y Psicología Cuantitativa de la Universidad de Barcelona.

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A nuestro entender, la principal característica que puede llevarnos a etiquetar a un determinado grupo de personas como una secta destructiva son las prácticas de manipulación y coacción que en su seno se emplean tanto para captar a nuevos miembros como para someter a sus actuales miembros. Estas prácticas suelen ir en contra de la salud y del bienestar de las personas involucradas, afectando también a sus familiares y en ocasiones a la sociedad en su conjunto. Así pues, la problemática de las denominadas sectas destructivas no recae sobre las creencias más o menos extremas o alternativas que sus miembros pueden tener, sino en las prácticas abusivas que se aplican en su seno.

Aunque existe un gran número de testimonios que evidencian que en las sectas se dan conductas de abuso físico y sexual, las prácticas abusivas que suelen darse con mayor frecuencia y extensión son de naturaleza psicológica. Para referirnos a este conjunto de prácticas creemos oportuno utilizar el concepto de abuso psicológico. Cabe señalar que estas prácticas no tienen nada de extraño, mágico o esotérico, es decir, no existe el “lavado de cerebro” o el “control mental”. Es más, gran parte de las prácticas utilizadas en las sectas pueden observarse en la mayoría de grupos humanos, aunque con un nivel de intensidad, frecuencia y sistematicidad mucho menor. Asimismo, se ha evidenciado que las prácticas abusivas aplicadas en las sectas tienen muchas semejanzas con las aplicadas en otros contextos, como en la violencia en la pareja o en el acoso laboral.

Ante lo hasta aquí mencionado, cabe que nos preguntemos cuáles son las prácticas de abuso psicológico que utilizan las sectas para captar y someter a sus seguidores. Los investigadores e investigadoras del grupo Invictus Investigación tratamos de dar respuesta a esta pregunta a partir de un estudio científico recientemente publicado. En este estudio proponemos una clasificación exhaustiva de las estrategias de abuso psicológico que emplean las sectas, proponiendo definiciones para poder comprenderlas mejor. En los siguientes enlaces se puede consultar el estudio completo en su versión original en inglés o en su versión reimpresa al castellano. A continuación detallamos los seis grandes grupos de estrategias de abuso psicológico empleadas por las sectas que se contemplaron en el estudio mencionado.

  • Aislamiento

Conjunto de estrategias que buscan distanciar a los miembros de todos los aspectos ajenos al grupo, tratando de que la secta se convierta en el centro de su vida. Incluye distanciar a los miembros de sus familiares y amistades, tratar de que abandonen sus aficiones, estudios o su trabajo, así como promover que vivan en el entorno más próximo al grupo, incluso compartiendo vivienda con otros miembros.

  • Control de la vida personal

Conjunto de estrategias que tratan de controlar todos los aspectos de la vida de los miembros del grupo. Incluye el control de la economía, de las actividades y de cómo ocupan el tiempo y el control de la vida afectiva y sexual. Asimismo, incluye estrategias para fomentar mecanismos de vigilancia mutua entre los miembros del grupo y un amplio conjunto de prácticas para mantenerles en un continuo estado de agotamiento, como por ejemplo limitando sus horas de sueño, fomentando una dieta insuficiente o el uso continuado de técnicas que alteran la conciencia.

  • Control y manipulación de la información

Conjunto de estrategias que buscan controlar la información a la que pueden acceder los miembros del grupo, así como la información que pueden contar acerca del propio grupo. Incluye el engaño, la mentira, la ocultación de información o el hacer entender que solo podrán acceder a ciertos aspectos de la doctrina tras un completo compromiso. También incluye la manipulación del lenguaje, cambiando el significado de las palabras o inventando neologismos que, una vez interiorizados, dificultan la comunicación fluida con personas externas al grupo.

  • Abuso emocional

Conjunto de estrategias dirigidas a influir en los sentimientos y emociones de los miembros del grupo. Por un lado, incluye el denominado “bombardeo de amor” que suele emplearse en las primeras fases de la involucración y supone hacer creer al miembro del grupo que es alguien especial, halagándole y brindándole amor de forma aparentemente desinteresada. Por otro lado, incluye estrategias como la intimidación o la amenaza, el desprecio o la humillación, especialmente cuando el miembro realiza alguna acción que pueda ser interpretada como contraria a los intereses del grupo; la inducción de confesiones frente a otros miembros del grupo o la manipulación de los sentimientos de culpa.

  • Adoctrinamiento en un sistema de creencias absoluto y maniqueo

Conjunto de estrategias empleadas para desautorizar las ideas previas de los miembros del grupo, inculcándoles un sistema cerrado de creencias y la sensación de haber sido elegidos para ser miembros de un grupo que ostenta La Verdad y que es superior al resto del mundo. En este sentido, incluye estrategias para hacer creer que la vida anterior al grupo no tenía sentido, para tratar de imposibilitar el pensamiento crítico o para inculcar la idea de que todo lo respectivo al grupo es lo correcto y todo lo ajeno es errático, rechazable o maligno.

  • Imposición de una autoridad única y extraordinaria

Conjunto de estrategias que busca fomentar la obediencia absoluta, otorgando a las personas que ostentan el liderazgo del grupo la capacidad para decidir sobre todos los aspectos de las vidas de los miembros. También incluye estrategias para favorecer que se reconozcan y admiren ciertas cualidades de las personas que ostentan el liderazgo, pudiendo ser características especiales, sobrehumanas o divinas.

En estas seis grandes tipologías de estrategias de abuso psicológico cabrían el conjunto de prácticas de influencia extrema, manipulación, control y coacción que suelen emplear las sectas, independientemente de si su naturaleza es religiosa, terapéutica, filosófica, comercial o de cualquier otro tipo. En cada secta estas estrategias se manifiestan con ciertas particularidades, así como con una frecuencia, intensidad y combinación específicas.

Asimismo, cabe remarcar que el abuso psicológico aplicado en las sectas es un proceso que se da de forma continuada en el tiempo, siendo las prácticas abusivas especialmente sutiles y pudiendo intensificarse de forma gradual. Así, es habitual que estas estrategias pasen desapercibidas por las personas afectadas y que tomen conciencia de las mismas solo después de un proceso intenso de reflexión tras haber abandonado el grupo.

En todo caso, es mediante este tipo de estrategias que las sectas logran crear un estado de debilidad y dependencia extrema en sus miembros, socavando su salud psicológica y social en pos de los objetivos grupales o, más concretamente, en pos de los objetivos de las fuentes de autoridad que ostentan el liderazgo del grupo.