¿ESTOY EN UNA SECTA?

Todos pertenecemos a diferentes grupos. Con nuestra familia, nuestros amigos, nuestro trabajo, nuestras aficiones… creamos una serie de grupos humanos que tienen sus propias dinámicas. Algunas positivas y algunas negativas. Siempre es así.

Si a cualquiera de nosotros nos preguntan si estamos en una secta, o si cualquiera de los grupos de los que formamos parte tiene un comportamiento sectario, la respuesta será un rotundo no. Esto sucede porque esa pregunta probablemente no sea la adecuada. Del mismo modo que ningún aficionado al fútbol cree que su equipo sea el peor de la liga independientemente los resultados, nadie cree que un grupo al que pertenece sea nocivo. Si no, intentaríamos alejarnos.

La pregunta fundamental que debemos hacernos sobre los grupos en los que estamos, no es si se tratan de una secta, sino si pueden estar siendo perjudiciales para nosotros. No se trata únicamente de “evitar ser captado por una secta”. Del mismo modo que conviene replantearse sus hábitos para intentar llevar una vida saludable y no esperar a tener un infarto para cuidar su alimentación y hacer algo de ejercicio, debemos plantearnos las dinámicas grupales en las que estamos metidos para poder tener mejores relaciones con las personas que nos importan. Para ello, conviene tener en cuenta algunas cuestiones:

  • ¿Me relaciono con otra gente fuera de este grupo? Probablemente todos podemos entender que no es bueno que uno únicamente se relacione con su pareja o que únicamente tenga relaciones de trabajo. Del mismo modo, relacionarse exclusivamente con miembros de un grupo, no es algo bueno. Si su pareja, su familia o cualquier grupo en el que esté desaprueban que se relacione con otra gente de forma independiente, no es una buena señal.
  • ¿Qué cantidad de mi tiempo dedico? No es bueno que el trabajo de una persona consuma todo su tiempo, aunque a veces sea inevitable. No es bueno, ni inevitable, que un adolescente dedique todo su tiempo a jugar con la consola. Del mismo modo, que las actividades de un grupo absorban todo nuestro tiempo y nos hagan desatender otras facetas de nuestra vida, es perjudicial. Y no nos engañemos, atender otras facetas de nuestra vida requiere dedicarles tiempo
  • ¿Qué coste tiene para mí formar parte de este grupo? Siempre que formamos parte de un grupo tenemos más o menos claro qué es lo que sacamos de él. Puede ser satisfacción personal, conocimientos, relaciones afectivas, diversión… El problema es que a veces no nos paramos a pensar el coste que supone pertenecer a dicho grupo ¿Me ha supuesto pelearme con familia o amigos?¿Me afecta en el trabajo?¿Cuánto dinero he gastado?¿Gira mi vida en torno a este grupo o relación?
  • ¿Es esto lo que quiero? Con demasiada frecuencia el día a día no nos permite pararnos a pensar en lo que estamos haciendo. Paulatinamente entramos en dinámicas que evolucionan sin darnos cuenta y a las que nos vamos adaptando sin decidirlo constantemente. Por eso, conviene pararse de vez en cuando a reflexionar si lo que tenemos es lo que queríamos cuando empezamos con un grupo, una pareja o con un trabajo. Como el pintor que debe hacer una pausa entre pinceladas para ver la imagen que se va formando, debemos aprender a tomar distancia para poder ver si las expectativas que teníamos al iniciar la relación con un grupo se están cumpliendo o no.

Estas pueden ser algunas señales de que las dinámicas de un grupo no son sanas. No son las únicas. Son sólo algunas indicaciones para hacernos reflexionar. No se trata de ningún tipo de diagnóstico ni de criterios para definir la manipulación abusiva. Se trata únicamente de una serie de preguntas para motivar el pensamiento crítico hacia aquellos grupos que nos gustan y de los que formamos parte. Si quiere información concreta sobre un grupo o quiere consultar sobre su caso particular, no dude en contactar con nosotros. Del mismo modo que debemos revisar si ese lunar que tenemos puede ser perjudicial y consultarlo con un especialista, si pensamos que un grupo al que pertenecemos puede ser nocivo, conviene asesorarse. La información nos ayudará a tranquilizarnos o a actuar.

Es posible que tengamos dudas o sentimientos encontrados sobre un grupo del que formamos parte. Es normal. También es posible que queramos abandonarlo pero que no sepamos todavía cómo hacerlo, o que nuestros miedos nos impidan poner distancia. Es normal. Si este es su caso, no dude en buscar asesoramiento profesional especializado para consultar sus dudas o ponerse en contacto con nosotros.

La duda que no genera una acción, sólo sirve para angustiarnos.